viernes, 7 de marzo de 2008

Roman Abramovich: El zar de los millones de euros



La historia inicia en Komi, una región petrolera de Siberia, a unos dos mil kilometros de Moscú. En este lugar, la vida de los casi cien mil habitantes transcurre en medio de yacimientos llenos del denominado "oro negro" que salen por los grisáceos filtros. Es ahí donde a inicios de los setenta, un pequeño niño huerfano de padre y madre, es adoptado por su tío paterno, un modesto funcionario de la industria petrolera de ese país. Pero actualmente, ese niño ya tiene 41 años y es uno de los hombres más ricos del mundo, dueño de petroleras y una fábrica de aluminios. ¿Qué nombre se le viene a la cabeza? ¿No adivina? Haber, más pistas: tuvo que pagar USD 8 mil millones de dólares a su ex mujer por el divorcio, compró por 50 millones de dólares la mansión de Drácula en Rumania, es dueño del Chelsea FC de Inglaterra y el CSKA Moscú, es... ¡Ah!, ¿ya sabe quién es? Por supuesto: Roman Arkadyevich Abramovich.

El magnate europeo, que nació el 24 de octubre de 1966 en Saratov (ex Unión Soviética), es el decimoquinto hombre más rico del mundo según el ranking anual de la revista Forbes. Pero su fortuna no es por una herencia familiar o por un matrimonio con una mujer adinerada. La cuenta bancaria de Abramovich se formó gracias a las conexiones. No es broma, es la realidad. Pero mejor vamos paso por paso para que se de cuenta y se tome del cabello al descubrir cómo Abramovich, quien a mediados de los 80 dejó de estudiar en el Instituto Gubkin de Petróleo y Gas, en Moscú, una década después se transformó en uno de los hombres más poderosos de su país, y posteriormente, del mundo. Sí, entiendo su cara de admiración. No estudió. Bueno, a estas alturas de la vida, está más que comprobado que la mayoría de los hombres más ricos y poderosos del mundo no tienen ni un simple título tecnológico.

A inicios de los 90, Abramovich construyó su fortuna cuando grandes sectores de la economía rusa fueron privatizados bajo la mirada del ex presidente ruso, Boris Yeltzin. En ese entonces, junto a su socio Boris Berezovsky, fundó la compañía rusa de petróleo Sibneft. Sin embargo, es normal que se pregunte por qué tuvo tanto éxito creando una pequeña compañía de petróleo. La respuesta es más sencilla: más conexiones. Berezovsky, su socio, era íntimo amigo de Tatyana Dyachenko, hija de Yeltzin. Es así como en 1995, Berezovsky convenció a la administración de Yeltsin de crear una nueva firma petrolera soviética y que se las vendieran en 110 millones de dólares.

En pocos años, el valor real de la empresa (miles de millones de dólares) fue evidente. Con el paso de los años, mientras su socio Berezovsky parecía parte del pasado, y Abramovich tenía mayor poder, Roman comenzó a expandirse arrebatando acciones de la televisión rusa, de Aeroflot y de la industria rusa de aluminio. En definitiva, tal como The Guardian citó en uno de sus artículos, "la telaraña de propiedades detrás de la cual se asienta Abramovich es fantásticamente compleja. Son empresas que están dentro de empresas que están dentro de empresas, muchas de ellas fuera de Rusia. Hoy sus intereses están en su mayor parte controlados por una empresa matriz con registro británico, Millhouse".



No obstante, su fama mundial no la obtuvo explotando pozos petroleros en las gélidas ciudades rusas o invirtiendo en su fábrica de aluminio. Y menos con los paparazzis porque de su vida personal se conoce muy poco. En el 2003, a los 37 años, Roman se convierte en uno de los personajes más 'googleados' en los buscadores de Internet al comprar el Chelsea FC por 275 millones de dólares a la compañía Chelsea Village, un suelto para alguien que en el 2007 fue ubicado en el puesto 15 del ranking Forbes de hombres más ricos del mundo con una fortuna de 23,5 billones de euros.

CHELSEA: LA OLLA DE ORO

Desde su llegada, los desembolsos exhorbitados de euros han sido algo normal en el club inglés. Todo con un único objetivo: convertirlo en el más poderoso del mundo. Además, Abramovich no es ningún tonto. Él entendió que el fútbol, como deporte universal, lo puede tranformar en el hombre más famoso del mundo. Es por eso que no sorprende que, hasta el 2006, el ruso haya invertido 568,2 millones de euros para fichar a 43 estrellas del fútbol mundial, es decir, casi 15 millones por cabeza. Y los ingresos por venta de jugadores fueron efímeros: 79,9 millones por 17 jugadores.

En la temporada 2003 - 2004, el ruso gastó 171,8 millones de dólares por 12 jugadores.



Un año después, ya con José Mourinho en el banquillo de los "blues", desembolsaría 144,5 millones por nueve jugadores, pero en esta ocasión por lo menos tuvo un ingreso de 15,5 millones por la venta de tres jugadores.







En el 2005/2006 gasta 90 millones en seis jugadores y recibe 21,4 por cuatro ventas.





En el 06/07 invierte 96,5 millones en siete jugadores y se deshace de nueve futbolistas por la irrisoria (para él) cantidad de 37,5 millones de euros.





Y para esta temporada, es decir, 2007/2008, Abramovich afirmó que no realizaría inversiones tan grandes como las anteriores, ya que estaba decepcionado con los últimos resultados de su equipo (segundo lugar en la Liga y eliminado en cuartos de final en la Champions League), a tal punto que Mourinho renunció a su cargo. Y en cierto forma lo cumplió. Ahora con la dirección técnica del israelita Avram Grant, el Chelsea compró nueve jugadores por 65,4 millones de euros. Claro que en esta ocasión, Roman recuperó 44,4 millones con la venta de cinco de sus estrellas.





Además, cabe mencionar que el Chelsea de Roman Abramovich tiene mucha compaginación con los récords. Por ejemplo, el último fichaje del equipo inglés fue el 'recordman' en traspasos Nicolas Anelka, el cual sumando los 19,9 millones que pagó el Chelsea al Bolton Wanderers, totalizó 133,3 millones de euros por todas las ventas de su pase en lo que va de su carrera.




Otro caso es el promedio del sueldo anual de la actual plantilla del "zar" europeo, que es uno de los más altos ya que fluctúa entre los 300 millones de euros. ¡Cuántos niños pobres podrían alimentarse! Y cuando José Mourinho era el entrenador del club, sus honorarios eran los más altos de cualquier director técnico en el mundo, desplazando de la primera posición al ganador Alex Ferguson, que a pesar de tener más de 20 años dirigiendo al Manchester United, no pudo superar con sus 6,1 millones de euros al año a los 10 que recibía el portugues, es decir, cerca de 1 millón de euros al mes con premios, para ser más cercanos, si usted hubiera sido Mourinho, el ruso le hubiera depositado semanalmente un cheque con 250 mil euros.

Y qué decir de Michael Ballack, el aleman que dejó sin un peso al Bayer Munich por su tranferencia al Chelsea al no renovar contrato con la entidad bávara y firmar por... nada con el Chelsea. Sí, muy lindo el negocio para Abramovich, pero igual el 'teutón' no es ningún novato: cobra 180 mil euros a la semana, así como Frank Lampard, John Terry (capitán del club) y el veterano Andrei Shevchenko.

Tal es la repercusión de sus acciones que Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, expresó en la BBC una realidad irrefutable: "Abramovich paga unas cantidades enormes por los jugadores y tenemos que enfrentarnos a eso. (...) Es un problema, los precios son muy altos y es muy peligroso". Claro que Roman no le hace caso.

LA UEFA CHAMPIONS LEAGUE: EL SUEÑO QUE NO COMPRA CON DINERO

Pero todas estas inversiones gigantescas no son sólo para eregirse como una 'vedette' del fútbol o para mostrarle al mundo que él hace lo que desea. Lo de Roman es un capricho llamada "La Orejona". Ganar la UEFA Champions League es el sueño del magnate ruso desde que inició su periplo con el club británico. Es más, muchos de los jugadores que salieron del club expresaron en reiteradas ocasiones que el ambiente en el club es muy denso y estresante porque el ruso está desesperado por ganarla. Sin embargo, la realidad es distinta. En las cinco temporadas con el club, el equipo de Roman sólo pudo llegar hasta semifinales, en una de ellas eliminado por su rival en la Premier Legue, Liverpool.

Esto significa que los 1 130 millones de dólares que ha gastado el ruso desde que asumió el club, según el diario financiero ruso RBK, le han dado sólo resultados a medias, ya que el título más importante todavía no lo consigue. Para empeorar las cosas, desde que Abramovich adquirió el Chelsea, el balance anual de resultados del club londinense es deficiente, pues arroja unas pérdidas netas elevadísimas: 2003-2004 (132 millones de euros), 2004-2005 (210 millones de euros), y 2005-2006 (119 millones de euros).

Actualmente, aunque Abramovich ya gastó varios millones de dólares para esta temporada, su equipo marcha en la tercera casilla de la Premier League. Por ende, no es ninguna sorpresa que para la temporada 2008-2009, el multimillonario gaste más de cien millones de euros, ya que, según fuentes del club, el ruso va por el técnico holandés Frank Rijkkard, del Barcelona FC, el cual no percibirá menos de 6 millones de euros, ya que en el Barca gana una cantidad similar; además del interés por jugadores como Ronaldinho, Klaas-Jan Huntelaar, Kaká, Roberto Carlos, Diego Alves, Dimitar Berbatov, entre otros.

Lo cierto es que mientras Roman Abramovich y su club no consigan la Champions League, el mundo tendrá que quedarse absorto por los petrodólares que gasta sin piedad este ruso que ve al fútbol como su hobby predilecti para quitarse el estrés de reuniones y juntas con los hombres más ricos del mundo... ¡Qué díficil! *JC Blogs*

Fotos: Internet

2 comentarios:

david santos dijo...

Hola, Vida!
Todo ese dinero es robado al puebre pueblo Russo.
Pero tienes aqui un gran trabajo.
Gracias por hacerlo.

Iván Sierra, vendedor de sueños dijo...

concuerdo con david. en todo. en lo que más concuerdo es en la frase final: gracias por el aporte informativo!

el fútbol, hace rato, para bien o para mal, ya no es un deporte ni tiene el componente humano del cariño al club y otras cosas nobles que tuvo en sus inicios.

hoy es, como tan bien lo planteas, un negocio. con todos los vicios y beneficios de serlo.